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Moonlit bedroom with a storybook ready for reading
Todos los cuentos de muestra

3–5 años

Ivy y la semilla-linterna

Después de la lluvia, Ivy encuentra una semilla que se ilumina cuando alguien necesita una ayuda pequeña.

4 minutos de lectura

Ivy con impermeable amarillo sostiene una pequeña semilla luminosa junto a su conejo
Ivy se había puesto el impermeable amarillo antes de que nadie encontrara los zapatos. «Seguro que los charcos nos están esperando», dijo. Fuera había dejado de llover. Junto al bordillo había un charco ancho como un lago pequeño. Button, el conejo de Ivy, miraba desde su cesta con las orejas muy atentas. Ivy dio un salto con cuidado. Plas. Junto al desagüe vio algo que brillaba. No era un botón ni una moneda. Era una semilla marrón muy pequeña con una luz cálida dentro. «Hola, semillita», dijo Ivy, tomándola en la mano. La semilla parpadeó una vez. Un poco más allá, un caracol quería cruzar un hilo de agua. Cada vez que avanzaba, el agua lo empujaba hacia atrás. «La semilla ha visto algo», dijo Ivy. Mamá encontró una hoja grande. Ivy la puso sobre el agua como un puente. El caracol cruzó despacio. Cuando llegó al otro lado, la semilla brilló un poco más. «De nada», susurró Ivy. De camino a casa, llevó la semilla en el bolsillo. Delante de la verja volvió a parpadear. Bajo un seto había un guante rojo pequeño. «Puede que alguien lo esté buscando», dijo Ivy. Lo dejaron sobre el murete con una nota: ENCONTRADO. En casa, Button recibió su heno. Ivy colocó la semilla en un cuenco junto a la ventana. No daba una luz grande, solo una luz pequeña para saludarla. «Tal vez mañana alguien necesite ayuda», dijo Ivy. «Tal vez», respondió mamá. «Pero hoy ya has mirado muy bien.» Ivy se acurrucó bajo la manta. Fuera caían unas gotas de las hojas. La semilla estaba a salvo. Ivy cerró los ojos y se durmió enseguida.